En la estación del metro Balderas, en la CDMX, habita un homenaje a Rodrigo Eduardo González Guzmán. Conocer su historia resulta fascinante, y por ello, es inevitable reproducir en este espacio una estupenda canción de este rockero, un tema titulado: “NO TENGO TIEMPO”, con una letra profunda que lo dice todo. Es una extraordinaria manifestación emocional de un ser libre, rebelde, solitario y apasionado:
“Cabalgo sobre sueños innecesarios y rotos,
prisionero iluso de esta selva cotidiana,
y como hoja seca que vaga en el viento,
vuelo imaginario sobre historias de concreto.
Navego en el mar de las cosas exactas,
muy clavado en momentos de semánticas gastadas,
y cual si fuera una nube esculpida sobre el cielo,
dibujo insatisfecho mis huellas en el invierno.
Ya que yo no tengo tiempo de cambiar mi vida,
la máquina me ha vuelto una sombra borrosa,
y aunque soy la misma tuerca que han negado tus ojos,
sé que aún tengo tiempo para atracar en un puerto.
Camino automático en una alfombra de estatuas,
masticando en mi mente las verdades más sabidas,
y como lobo salvaje que ha perdido su camino,
he llenado mis bolsillos con escombros del destino.
Sabes bien que manejo implacable mi nave cibernética,
entre aquel laberinto de los planetas muertos,
y cual si fuera la espuma de un anuncio de cerveza,
una marca me ha vendido ya la forma de mi cabeza.
Ya que yo no tengo tiempo de cambiar mi vida,
la máquina me ha vuelto una sombra borrosa,
y aunque soy la misma tuerca que han negado tus ojos,
sé que aún tengo tiempo para atracar en un puerto”.
No Tengo Tiempo: Rockdrigo

Fue en la estación del metro Balderas

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